2020

Management 2020: el empleo líquido ya es una realidad que dice presente en la Argentina

Cinco CEO analizaron cómo la tecnología está transformando el trabajo tradicional y explicaron como se adapta cada una de sus industrias al nuevo paradigma.

 

Se está en presencia de una nueva era: la del empleo líquido. Un gigante creado por el hombre, como lo es la tecnología, atraviesa el mundo del trabajo para cambiarlo para siempre y hacer que ahora no importen los horarios fijos, el lugar o el tipo de contrato que exista entre empleado y empleador. Algo sí está claro, lo que importa es el valor agregado que el trabajador aporte en su tarea.

 

En este contexto, ¿qué empleos no desaparecerán? Los que potencien la sinergia con la tecnología, los profesionales de las matemáticas, la ingeniería, la ciencia y aquellos que tengan habilidades humanas, de inteligencia social, creativas o de liderazgo. Las áreas de mayor oportunidad son la exportación de servicios de alto valor agregado, el entretenimiento, la salud, las energías alternativas y la biotecnología, entre otras.

 

El análisis de este tema cobró protagonismo en el segundo capítulo de la tercera edición de Management 2020, organizado por LA NACION y Accenture. En esta oportunidad, el panel estuvo integrado por Ricky Sarkany, fundador de la empresa de calzados Sarkany; Sergio Kaufman, presidente de Accenture para la Argentina y la región Sudamérica Hispana; Ignacio Noel, presidente de Sociedad Comercial del Plata; Silvia Tenazinha, CEO de Almundo.com, y Manuel Aguirre, director regional de desarrollo de negocios de CH2M. La moderación estuvo a cargo de José Del Rio, adscripto a la Secretaría General de Redacción de LA NACION.

 

“El diseño es un buen ejemplo de lo que puede ser líquido”, afirmó Sarkany. “Nosotros nos tenemos que reinventar en cada temporada, así que todo lo que hicimos es parte de la historia”, acotó.

 

Además, junto con la reinvención está la parte de la comercialización de la moda: hoy la venta online representa más del 40% de sus ventas, según explica Sarkany. “Con esto también está llegando el paso de lo offline a lo online, donde cambiamos vendedoras por programadores, vidrieristas por diseñadores, personal de seguridad por agencias de seguridad informática. Al mismo tiempo, con las redes sociales me convierto en un empresario de los medios. Sigo siendo un zapatero, pero uno tiene que acompañar a la tecnología y a lo que es el trabajo líquido”, señaló.

 

Si hay un empleo que corre peligro en estos tiempos es el que consiste en la repetición. En este sentido, Kaufman remarcó: “Si hacés siempre lo mismo, cuando te des vuelta vas a tener un robot atrás”. Y cuando habla de robot, no se refiere a un autómata, sino a una computadora que reemplaza funciones que hacían las personas de forma repetitiva.

 

Ahora, claramente moda o peluquería son oficios que van a seguir, porque uno no va a querer que le corte el pelo un robot, ya que quiere tener empatía con la persona que le hace el corte, señaló Kaufman. “Es un gran error pensar que todos tendrán que ser ingenieros o matemáticos. Hay profesiones sumamente valiosas, como una maquilladora, un peluquero, un experto en moda, que se van a potenciar. No hay que pelearse con la tecnología, sino aprovecharla”, enfatizó.

 

Nadie quiere quedar fuera de la nueva era. Noel, que tiene dentro del portfolio de Sociedad Comercial del Plata al entretenimiento, dijo que éste es otro de los sectores viables para el empleo líquido, porque lo que trata de vender es una experiencia física y sensorial. “Si bien los movimientos son repetitivos, uno trata de que cada experiencia sea única como cada persona que juega. El argentino es muy exigente, pero nuestro parque [el Parque de la Costa] sigue teniendo 1,6 millones de visitantes por año, con lo cual es bastante exitoso”, precisó.

 

Pero, ¿cuánto pesa en turismo el mundo de la tecnología? Ante la pregunta de Del Rio, Tenazinhia respondió que ella cree que es un habilitador, tal como ocurre en muchos otros negocios. Enseguida amplió su concepto. “Cambia el modelo de distribución: el asiento en el avión, el viaje a Europa, son cosas que no cambian, lo que cambia es cómo accedo a eso. Y ahí es donde te ayuda la tecnología, que te permite hacerlo con un clic, con realidad virtual”, analizó.

 

Por eso, aconseja Tenazinha, es importante no pelearse con la tecnología, porque zapatos, por caso, se van a seguir comprando, pero ya no hay tiempo para perder tres horas en un comercio. “Entrar en la página web, hacer un clic y que me lo envíen es espectacular. Con el supermercado pasa lo mismo, no sé cuánto tiempo hace que no piso un supermercado, porque lo tengo habilitado en una página online. La experiencia cambia definitivamente según la persona, y la tecnología es el instrumento para definir la experiencia en función de cada persona”, comentó la ejecutiva.

 

Otro ejemplo de empleo líquido fue el que aportó Aguirre, que con CH2M exporta proyectos de ingeniería desde la Argentina al mundo. Eso, según relata, les permite que la gente trabaje acá, que forme a otras personas y que se constituya un grupo de excelencia. “Nos apalancamos en la tecnología para definir muchos proyectos, pero también hay muchas capacidades que no son solo hard: como la coordinación del proyecto, la comunicación entre las partes, el entendimiento con los clientes. Este país tiene un potencial enorme en exportación de servicios, sobre todo en proyectos de alto valor agregado”, opinó.

 

La velocidad a la que avanza la tecnología es tal que hay que estar atento para no quedarse atrás. Para Sarkany, cada vez que aparece una novedad hay que encontrarle la aplicación al negocio. “Vamos hacia mundos desconocidos donde vamos construyendo nosotros el camino. Todos los cambios tecnológicos decantan finalmente en las ventas: dentro de poco va a parecer increíble pensar que en un momento teníamos que ir hasta un negocio a comprar lo que se quería, cuando hoy está todo al alcance de un clic, desde la cama, y a las dos de la mañana”, ejemplificó el diseñador.

 

Ante este panorama, una pregunta que surgió fue: ¿qué lugar va a tener en este “universo” la gente que no es nativa digital? Para responderla, Kaufman empezó por señalar que el lugar de trabajo no existe más (en Accenture, 90% del personal trabaja desde su casa) El lugar es fluido, el horario es fluido, lo que se hace es fluido. “Creo que el trabajo de los que llegamos antes que los millennials es descubrir que esas variables en las que ellos se mueven tan cómodos, también son aspiraciones para nosotros. Y cuando lo descubrís pasas a tener un montón de empatía en cosas comunes. La realidad tecnológica nos está llevando al empleo líquido y es posible reconvertirse sin ser un nativo digital”, concluyó el ejecutivo.

 

Claro que el hecho de que las nuevas generaciones tengan ya asimilada la tecnología como parte de su vida, plantea también algunos desafíos. Para Tenazinha, el principal de ellos es encauzar eso y que la tecnología no sea un fin en sí mismo, sino un habilitador.

 

El empleo líquido ya es una realidad. Subirse a la ola digital requerirá esfuerzo, una educación más flexible e innovadora, una cultura que considere la relación estrecha entre tecnología y talento humano y una estrategia para que todo resulte en un mercado laboral más inclusivo.

 

Tomar riesgos y promover la diversidad, desafíos constantes.

 

Ante la pregunta de dos ejecutivos, surgieron estas conclusiones de los integrantes del panel.

 

Como ya sucedió en el primer encuentro, en el segundo capítulo de la tercera edición de Management 2020, organizado por LA NACION y Accenture, estuvieron presentes las preguntas de dos CEO que participaron de versiones anteriores. En esta oportunidad, quienes preguntaron fueron Ricardo Caló, CEO de Sheraton y Starwood en la Argentina, y Fernando Joselevich, gerente general de Emirates Airlines para la Argentina y principales países de la región.

 

Quienes respondieron, esta vez, fueron Ricky Sarkany, fundador de la empresa de calzados Sarkany; Sergio Kaufman, presidente de Accenture para la Argentina y la región Sudamérica Hispana; Ignacio Noel, presidente de Sociedad Comercial del Plata; Silvia Tenazinha, CEO de Almundo.com, y Manuel Aguirre, director regional de desarrollo de negocios de CH2M.

 

La pregunta de Caló fue: ¿qué tan importante es la diversidad para lograr la transformación empresarial? Uno a uno, los panelistas fueron respondiendo.

 

Noel contestó que es fundamental, porque el concepto de fluidez del empleo es la necesidad de adaptabilidad a una realidad cambiante y mucho más dinámica, porque la comunicación fluye a una velocidad muy superior a la que hemos experimentado los que vivimos la época del correo, la estampilla y el fax. “Creo que la diversidad lo que permite es que la organización sea muchísimo más adaptable y capaz de responder”, dijo el empresario.

 

Según Kaufman, para tirar para el mismo lado hace falta diversidad, ya que lo homogéneo da esa ilusión de productividad, pero también da una pérdida enorme de riqueza potencial. “Lo rico está en lo diverso. Si todos pensamos igual, nadie piensa. El resultado de gente que piensa igual, es un resultado pobre. No solo tenemos que tener tolerancia con la diversidad, sino que debemos buscarla”, afirmó el ejecutivo.

 

Tenazinha sumó la diversidad al género. “Creo que hoy la mirada distinta hace muy rica la confrontación, mucho más divertida. Reuniones donde la mitad son hombres y la mitad mujeres hacen que el pensamiento vuele más alto. La integración de edad y de género es súper enriquecedora”, opinó.

 

Sarkany, por su parte, dijo que convive muy bien con la diversidad. Contó que aprendió mucho más en el último año que trabajó a la par de su hija Sofía (26) que en los 10 años anteriores. “Ella es la primera de las cuatro, el resto ya se incorporó también. Una hace la comunicación y las dos más chiquitas son las que tomaron las decisiones sobre cómo y hacía dónde se debía dirigir la última campaña. Hay que dejarles lugar a los chicos, porque ellos van un paso más allá y ven algo distinto”, concluyó.

 

Para Aguirre, lo más importante es que los chicos vean el resultado que van teniendo en cada proyecto. “Sobre la diversidad, yo agregaría la diversidad cultural. Nosotros tenemos una gran ventaja de utilizar toda esa diversidad cultural, que es muy importante en el mundo de hoy”, analizó el directivo.

 

Decisión audaz

 

En tanto, Joselevich preguntó: ¿cuál fue la decisión más audaz que tuvieron que tomar en su carrera profesional?

 

Kaufman respondió que fue salir de la zona de confort. Hay que tomar riesgos y perder el miedo a equivocarse, porque de las equivocaciones se aprende, dijo el CEO.

 

Sarkany afirmó también que para él la decisión más audaz es tomar riesgos cada día, emprender. “Fracasar no es no tener el resultado esperado, sino que fracasar es no haberlo intentado. Mi vida tiene muchos más fracasos que éxitos, pero todos los fracasos son buenos e importantes”, señaló.

 

Tenazinha contó que su decisión más audaz fue estudiar tecnología. “Y la verdad es que a partir de ahí, hay que bancarse esa decisión. Yo creo que si uno al principio de su carrera empieza con el coraje de jugarse, después toma esa actitud en todos los órdenes y dice: «Lo peor que puede pasar es fracasar, y es ahí donde más aprendo». Es ahí donde uno saca lo mejor de sí mismo. Y ojalá uno lo pueda transmitir así a las generaciones que vienen”, afirmó.

 

Según Aguirre, lo más audaz que les tocó fue hacer cinco plantas embotelladoras en Rusia. “Habíamos hecho una acá y nos llamaron desde allá”, recordó. “Lo interesante es que nos recorrimos todo Rusia y lo que aprendió esa gente y transmitió cuando volvió fue lo que le permitió crecer a la empresa como exportadora. La real experiencia es dar el salto, salir de la zona de confort. Lo que las empresas tienen que valorar es la experiencia y tolerar los fracasos. Eso es un gran paso para el aprendizaje”, subrayó.

 

La era digital irrumpe en las empresas y las obliga a adaptarse

 

Deben concentrarse en capacitar para lograr mejores resultados con la tecnología

 

Los ganadores en la era digital hacen mucho más que marcar las casillas de unacheck list de capacidades tecnológicas. Saben que su éxito depende de las personas. La habilidad de entender las cambiantes necesidades y conductas de los clientes es, por supuesto, vital. Sin embargo, según los especialistas el verdadero factor decisivo en la era de la inteligencia será la habilidad de una empresa para desarrollar su cultura corporativa con el fin no solo de aprovechar las tecnologías emergentes, sino también de abrazar las nuevas estrategias de negocio que impulsan esas tecnologías.

 

Las empresas deben centrarse en capacitar a las personas -consumidores, empleados y socios del ecosistema- para conseguir más con la tecnología. Tendrán que crear una nueva cultura corporativa que considere a la tecnología como la forma de capacitar a las personas para adaptarse y aprender constantemente, crear nuevas soluciones de forma continua, impulsar el cambio incesantemente y perturbar el statu quo. En una época en la que el enfoque está fijo en la tecnología, los verdaderos líderes deberán, de hecho, poner a las personas primero.

 

Un estudio de Accenture destaca: “Estamos inmersos en una revolución tecnológica transcendental; en concreto, una revolución digital. Nuestro análisis y modelo de investigación muestra que actualmente lo digital está dominando todos los sectores económicos”.

 

Al introducirse en todos los ámbitos, lo digital está trayendo consigo cambios en todas partes y sin precedentes. Hay nuevas tecnologías y soluciones, más datos que nunca, sistemas nuevos y heredados entrelazados, un aumento de la colaboración (dentro y fuera de la empresa), nuevas alianzas, nuevas startups… Todo nuevo. Al mismo tiempo, en el mercado, los clientes digitales también están madurando. Sus expectativas de servicio, velocidad y personalización, que han cambiado drásticamente, son solo el principio.

 

El auge de la generación del milenio (millennials) trae consigo no solo un nuevo tipo de cliente, sino también una nueva clase de empleado, con unas perspectivas y aspiraciones muy diferentes. Esta generación, digital prácticamente desde su nacimiento, demanda un mundo ajustado a sus necesidades y a sus nuevas expectativas sobre cómo debería organizarse el trabajo. Las omnipresentes tecnologías de colaboración están reconfigurando las reglas tradicionales del trabajo. La apuesta por el trabajo freelance y por las carreras profesionales diversificadas está reconfigurando la fuerza de trabajo, así como las actitudes sobre cómo, cuándo y dónde se realiza el trabajo.

 

Estos cambios no son graduales. De hecho, el cambio se ha convertido en la nueva realidad. Según la encuesta global de tecnología de Accenture a más de 3100 directivos de IT y de negocio, el 86 % de los encuestados prevén que el ritmo del cambio tecnológico aumentará rápidamente o a una escala sin precedentes en el sector en los próximos tres años. Y muchas empresas, ya de por sí afectadas por el impacto de la tecnología y los cambios que deben efectuar como respuesta, se encuentran temporalmente desbordadas -algunas de ellas incluso paralizadas, ante la magnitud de las tareas que tienen por delante-. Eso es comprensible.

 

No obstante, una vez que hayan hecho una pausa para recobrar el aliento, deberán empezar a cambiar sus productos, sus modelos de negocio y todos los procesos que les dan soporte. Tendrán que desarrollar nuevas habilidades y deberán aprender formas diferentes y más ágiles de trabajar en ecosistemas caracterizados por una colaboración más flexible.

 

LA NACION

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